En la espesa noche y en la eterna oscuridad, soy el libre pensamiento y la única verdad. Yo no soy cordero manso, hijo de la nada, que niega al crucifijo. Y con odio me pronuncio, firme en esta realidad, llamo al rey templario de las sombras. El conocimiento, de las escrituras, que el grimorio otorga… Palabras antiguas, que pronunciaras, se abre el portal… El ritual inicia, con este conjuro de magia negra y ancestral… Múltiples estruendos empieza a sonar, la sangre empieza a brotar... Olores de azufre, y solo tempestad, esta noche reinara. Me desato de toda cadena, que asfixia mi esencia y me impide seguir, atado a un cristo absurdo e ignorante. Pues la gloria que he tomado, es la fuerza de mí voluntad, con orgullo proclamo que soy libre. Fuera de toda religión, fuera de todo sometimiento, Que me impida ser uno con mi ser, que me impida ser mi propio yo. Es mi voluntad la que siempre predomina. Es mi libertad por siempre en la oscuridad.