En las cabezas de nuestros hijos Ráfagas emanadas por bastardos dormidos Intentando proscribir nuestro linaje Indómitos y sabios de los ciclos de la madre Nuestro lecho verde nos sacude Cosmos viviente del castigo Y nuestras huellas quieren extinguir Fuego emergente de nuestras venas Calma el viaje a las estrellas del alma Despreciables impostores de oscuridad De defensa del débil e inocente condenan. Cuando la tierra y el despertar Avalanchas de iras y nuestros puños Cuando tu alarido anuncie pronto El grito de guerra que va a comenzar