Un pozo de tinieblas negro,
tomo un caldero de brujas lleno
de drogas lunares,
destiladas en eclipse.
Observando el abismo, sus negras paredes
el trono de la muerte,
derramando su negra tez.
¡Arrg!
El tiempo no existe,
sintiendo el dolor
de angustias extrañas.
Arrrg! Mi amado temor!
¡De saber demoniaco!
¡Pasión por lo extraño!
y desconocido.
Montruosas entidades,
que profundas sueñan
en prisiones de cristal
reclamar la tierra
¡ Y quemar el cielo!
Paranoica visión,
el abismo me observa,
y este, mi descontento,
es el sonido originado
en la noche de mi alma.