Tranqueando los campos Crucé un perro enfermo Que flaco y violento Desgarraba un muerto Su carne sangraba Cuando se rascaba Y sus pocos pelos Ante mí erizaba Ladraba y cuidaba Su presa podrida Mostrando seis dientes Y negras encías Sus ojos sotretas Que me recelaban Sus fauces inquietas Espuma largaban Bebí un trago largo Y seguí caminando ¿A quién me recuerdas Engendro del diablo?