Difunta y espectral acechas el monte tu cadáver mortal maldice ésta tierra y una profunda aflicción que recorre mis venas hoy continúa sangrando en heridas viejas Y desde mi sucia tapera mis ojos cansados observan mirando tu figura esbelta de pie entre las tormentas Ya no puedo soportar el vacío en tus ojos que al verlos no muestran más que mi propio dolor Ya no puedo soportar tu maldita presencia que cada día me arrastra hacia mi perdición Tu fantasma susurra en ésta negra penumbra que nunca me va a abandonar Las heridas aún sangran maldiciendo mi locura de la que no puedo escapar Y aunque seas mi condena en mi podrida cabeza, no dejaré de galopar Y aunque sangren mis venas y aunque me sigas de cerca, te juro, no miraré atrás