Los cielos se han retorcido en nubes densas y bajas de pronto susurra el pino, los cardos abren su danza Rasga y levanta la tierra Golpeados por cientos de piedras, los pastos se inclinan al suelo, quebrados ante el Pampero Y en trancos torpes camino retando a las polvaredas Con uñas ensangrentadas observo la pampa a ciegas Y en mi garganta de arena y en mis ojos lacerados se aloja aún la condena de ver tu cuerpo en el barro Y si caído ya el alba el viento no te ha enterrado, alguna bestia, seguro contigo ya habrá acabado