El cielo nos a maldito Sacado de las entrañas de un niño el secreto infecto y maldito podrido pecado en busca del tiempo De convertir la carne en el rito Que consagra la muerte convoca la muerte, simple mortal Rodeado en el bosque de almas en pena Muerto en el suelo, la sangre escurre Tus ojos abiertos, paciente en tu ser Un corte preciso, el cuello de tu propio hijo El cuerpo inerte, Larvas, devorado la carne La sangre que brota, conde tu vida a miseria La muerte paciente espera la ofrenda entregada Ritos profanos Negra alianza Llevada silencio por simples mortales malditos