Sin deberle nada a nadie, ni siquiera una sonrisa. Masticando de esperanzas, para poder continuar. Sin temerle a las espinas, del destino y de la vida, siguió firme por la senda, que creyó de su andar. Sin caer en la miseria, de aquellos que se piensan, que triunfar a cualquier costa, es la idea a empuñar. Fue buscando los laureles, con espíritu de lucha, para que los goce su alma, en la inmensa soledad. Sabio y letrado, que no dudó en tomar la espada, para defender su tierra ante el pirata imperial. Tu nombre se alza, de entre escombros de la historia, como ave que despliega, alas a la eternidad. Y la patria te proclama, héroe de ella misma, padre de su causa y del emblema nacional.