En silencio veo la calma regresar, retoma el desierto que abandoné. El reino se desvaneció… lacerado por el exceso toca pagar este pacto como humano. El funeral vuelve cruel, los avernos claman por mí. Para ser amos del desquicio hay que pagar un insano precio, la carne debes entregar. Una vez dentro no hay forma de volver, sólo queda seguir y mil veces morir. Yace el paria de luto hacia él mismo, y un podrido cuerpo ve, y no hay nada por hacer. Mi calvario asumiré hasta verme renacer.