Nacidos para confrontar
los precipicios de sus almas,
ambos quieren conocer
los límites de sus carnes,
desconocen cuántos pasos
hay del juego a la destrucción,
del exceso al infierno
donde nunca más escaparán.
El silencio de la mordaza
se convierte en asfixia;
la piel se eriza, hay pánico,
las garras son de acero,
¡Dominación, violencia y perdición!
Muros teñidos de escarlata,
sábanas cubiertas por residuos,
el desquicio iniciado no tiene final
una vez abierto el portal.
Hombre mortal, cuerpo animal,
el infierno dentro de su ser.
Torcidos renglones lleva en él
esperando que se escriba
una historia de horror.
Hombre mortal, cuerpo animal,
el infierno dentro de su ser se abre paso.
Lobos y corderos jugando con sangre y seducción,
avanzando del exceso al infierno,
del juego a la destrucción,
del exceso al infierno,
del juego a la destrucción.