¡Putin carnicero! La escoba, en el recto del que no tiene la suerte de pasar inadvertido. La patada en la puerta del que no está de acuerdo. El veneno en la boca del que la mantiene abierta. Machacando a los tuyos, acojonas al contrario, estúpido matón con placa sustraída a un fiambre. Son los nombres de los muertos que has dejado en tu avance los que van a deslucir el esplendor de tu epitafio. Gulagstán, Bloodymir, Mordorgrad, Russkiy mir, Russkiy ad, nunca más, el infierno. Otra vez, Stalinfest, Zombiland, World of Tanks, Fuck it off, suka bliat, el imperio. Barrios dormitorio, vecindad de cementerio, Pentágonos que hacen cola al calor de permafrost. Anónimo, mínimo, vil, mercenario, Giboso humano, andante bistec. ¡Andante bistec! El encanto corrosivo de la indiferencia. El efecto explosivo de la inmovilidad. Por el páramo circulan zetas blancas, y rechinan las orugas, enrollando intestinos…