Fiebre y temor, miedo al dolor Miedo a morir, empapado en sudor Los tres peleando en la oscuridad Yo, el miedo y la soledad Mi ángel llegó, ruda y vivaz Acostada en su cama, pura claridad Vieja preciosa, sonrisa hermosa Fuente de fuerza y tranquilidad Me salvó Me cuidó La vieja, más enferma que yo No temía la muerte y ahí me enseñó Como sufrir, como seguir Como sonreir a la desolación Un regaño, a veces, por mi autocompasión Y me daba bendición sin religión Bromeaba de pañuelos ofreciéndome consuelo A pesar de su propia condición Me salvó Me alentó Me salvó Me cambió Me dieron de alta y me despedí Cuando pueda, seguro, vengo por ti Te dije que volvería, ¿dónde estás amor mío? Una cama recién hecha, un cuarto vacío