Una tumba en el olvido...
un epitafio escondido...
una tumba para mis dolores
en el ramaje de fragantes flores.
Los arboles se hielan
y en su oscuridad los astros velan.
Hojas que vagan sin vida...
ante la sombra del suicida.
La Gran Villa Teola,
morada de siniestras historias
ante la densa luna
y la época de existencia victorias.
Procesión macabra
frente a tu inmutable fachada
de crujientes esqueletos,
danza de espectros
y lágrimas que imploran
el descanso que añoran.
Durante las calmadas noches
de cielos despejados
y de luna menguante...
cuando la brisa sacuda sus alas
sobre sus viejos jardines,
observarás... a mi alma colgante...
putrefacta y sitiada,
trémula y sofocada
por el dolor de mi vida perdida.