Heme aquí sentado a la izquierda
del trono de Satanás
bajo su manto cubierto por él.
El dios de dioses,
el poder sobre todo el poderío,
rey del averno,
príncipe de todo lo maléfico.
Señor de los vientos oscuros,
profanador de los grandes vicios,
invasor de los deseos de los hombres,
espada del verdugo
y padre de la humanidad,
de la humanidad...
Iluminador de las mentes confusas,
consuelo del agonizante,
confesor de los condenados,
dios de la ira, de la desolación
y el silencio,
creador del infierno,
amo del calabozo,
guardián de los muertos,
maestro de los espíritus rebeldes.
Ave Lucifer...
Satanás, guía mis actos,
sé el reflejo de mi alma,
tú, que cuidas mi espada,
destruye mis adversarios,
ángel inspirador, padre de los exiliados.
¡Oh! Señor de la venganza,
¡escucha mi voz, mis alabanzas!