Cabezas y maestros encomendados a Dios, desesperados por sus órganos generatorios. Ocultándose en títulos y mantos, con licencia para su vil ambigüedad, prudentes se acercan a los párvulos encerrándoles en su aposento. Poniendo pruebas de celo y verdad, muerte y fuego. Caricias insidiosas sin sacramentos, mezclan su espíritu lascivo, terror producido a causa de tormento. Halagos, blasfemos, tormentos. Comunión sacrílega, fruto de carnalidades, vicarios frailes, escribanos. Uniéndose en carne, menuda criatura, muerde, pellizca, abre, serpiente, escupe el veneno. Mancillado cordero, tu pastor está limpio, mancillado cordero, testigo de mi exceso, comunión sacrílega fruto de carnalidades, vicarios fértiles, escribanos. Mancillado cordero, tu pastor está limpio. Mancillado cordero, testigo de mi exceso.