In paradisum deducant te angeli Et lux perpetua tibi luceat Chorus Angelorum te suscipiat Aeternam habeas requiem Amén Lágrimas negras caen sin cesar Las hojas de otoño comienzan a aullar Cielo de ceniza arropa las sombras Que bailan y danzan angustiadas Un alma despide su eterno suspiro Una aflicción yace su triste frialdad Los ecos de almas gritan sin cesar Los lamentos de tristes lobos el ocaso oscurecen Y las rocas de ángeles el clima entristecen Desvanecen las lágrimas y la melancolía Y el bosque olvida la intensa agonía Agonía Y el lamento que un día existió perece Tristitia mortuus est In silva oblivionis Tristitia mortuus est In silva oblivionis En el bosque del olvido