Mil cánticos sagrados
Desafío de las puras almas
Ya no hay condenas ni comentarios
Solo el silencio en mi aposento.
Y cuando el ángel con la copa llena
De la bebida más oscura, al fin te encuentre
Y vaya hacia ti por la ribera
Para invitarte a beber… no retrocedas.
El himno sacrosanto
La metáfora sigue en vida
No lo condenes ni lo destruyas
No menosprecies tu noble esencia.
Porque al fin y al cabo es tu lucha
Derrotado o vencido, es lo que tú has elegido
Para librarte de la inmundicia.
Y en las paredes de tu memoria
Resonaron estas palabras
Sin saber a lo que has llegado
Y estás parado en la inconsciencia.