Ayudadme, oh mi dios, escuchad mi llanto hoy No quiero morir así, piedad su majestad… piedad! El verdugo ya me ve, veo su sonrisa cruel Se alista y su ojo brilla más que la guillotina. Este es vuestro final y no hay misericordia Vuestra alma está vendida, dejadme trabajar. Nunca me arrepentiré y en las llamas arderé Más por siempre así querré y a mi amo serviré Ya verán!