Impulso, juventud secuestrada. La mano negra. Bella en sus garras. Se quiebran las flores. Pétalos en llamas. Llamas. Recolecta sin final. Histeria en las ninfas. Horror en familia. La diosa de los infiernos, raptada. Fortuna caída. Marchitas. Tallos curvos y lúgubres invaden las colinas. Muertas, malheridas, sepia la vista. Tristeza. Flores frías. Nostalgia. Naturaleza sombría, decaída. Hasta que la presencia puso pie en la hierba, renacimiento, alegría. Ahora se ponen en pie, rebosan vida. Ha regresado la diosa. Ha regresado de forma cíclica. Renacimiento y alegría. Retornos. Perséfone arraigada a cada flor. Reciprocidad. Gozo. La diosa de un mito. Hades en su espalda, como sombra y personificado calabozo. Ella trae el resurgir del color, aromas y brillo. Ella, de nombre Perséfone, siempre vuelve con brío. Un corazón devorado por la maleza y el capricho de la tierra. La diosa misma visita a sus amadas. Floración.