Donde el origen termina, empieza el pago. Almas castigadas por crímenes... En un lugar aún más inferior que el propio inframundo. El abismo donde habita el sufrimiento, prisioneros arrojados que ni siquiera pueden sollozar. Gran mazmorra, titanes moran acabados. Allí la luz y el Cosmos germinaron, abajo... Un escenario... En el que el castigo es válido, retorcido. Hasta el último oráculo sabía del Tártaro. El oxígeno muerto colma el vacío, torturas sin fin se manifiestan sin cesar. Un condenado empuja la roca cuesta arriba tan solo para no acabar. Otro que en una rueda ardiente gira sin más. Malevolo, colosal. Para los caídos malhechores era el final. Con la muerte no basta; esta es solo temporal. En ese lugar se paga lo malo... Se paga lo malo... Con la espantosa eternidad.