Guíenme a lo profundo llamas del inframundo,
Lleven mis pasos al mundo olvidado,
Agracien mis cantos con deleite profano
Y destiérrenme de este mundo vano.
Guíenme al mundo bendito por la muerte,
Carente de rostros vivientes,
Ahogado en semen de serpiente,
Al mundo bajo las raíces de la mente.
Guíenme corrompido mordiendo fruto maldito,
Devorando los límites de lo finito,
Escupiendo mi rencor sobre sus hijos.
Hacia las oscuras vertientes,
Fluidas del profano vientre
Del Caos omnipresente.