De un cuerpo yacido putrefacto
cubierto de tierra y vegetación,
floreció una flor y al tiempo un bosque emergió
de una tierra buena por los gusanos y larvas.
Y al soplo del viento primaveral,
han llegado visitantes sedientos de hambre,
devorando un festín de flores
ni la flor más hermosa resistirá.
Devastación, ni un tallo quedo,
solo huevos dispersos
a la merced de larvas refugiadas.
Bajo los huesos lo han observado,
el genocidio de sus padres.
El sol pierde fuerzas,
las lluvias precipitan,
el humus se congela,
la micro-fauna inverna,
en silencio se preparan,
nueva temporada vendrá,
plantas nuevas brotaran,
una batalla por ganar.
Y a las sombras de ellos
sus enemigos despiertan
bajo las sombras de plantas devoradas,
bajo sombras de plantas devoradas.