La tinta negra plasmada en los manuscritos,
es mi palabra reveladora de verdades eternas,
sabiduría de los muertos propia de eruditos.
Soy maestro tejedor de entes e ideas sempiternas,
guardián de tradiciones que otorgan luz al mundo.
Tlamatini escultor de cuerpos y rostros,
Tlamatini labrador de almas y corazones.
Amante de la virtud soy, mirando siempre a lo profundo,
bajo mi cuidado humanidad adquieren los mortales,
espejo de lo divino con un semblante meditabundo.
Con mi labor a las piedras otorgo sensibilidad,
filósofo y escultor a las obras doy vida con amor,
embriagando existencias con razón y vitalidad.