Allí donde la luz no tenía aún su tiempo,
frente a frente se miraron todos los hombres
y como truenos sus voces alzaron al viento.
Sacrificio de sangre en el sendero de los muertos,
el corazón en alto evocando a los cielos la vida,
y entre pirámides caminan los ahora despiertos.
¡Donde nacen los dioses!… Tierra y huesos, cementerio.
¡Donde nacen los dioses!… Territorio arcano ungido de misterio.
El fuego de Teotihuacán purifica a los mortales,
arden en la hoguera cuerpo y sangre aborigen
y desde las cenizas se levantan los inmortales.
El día despunta entre niebla con sus rayos de arrebol,
morir para despertar dando lugar a lo sublime,
la noche en oscuridad se hunde ¡Emerge el sol sagrado!