LA ROSA NEGRA PÉRDIDA EN EL INFIERNO
El gran vacío me ahoga interminablemente,
Tú presencia perdida y distante entre llamas rojas,
Bajo mis pies la agrietada tierra muerta me lleva,
Devorándome un instante más.
Arranca mi piel, bebe mi sangre,
La muerte excitada me lleva a su cama,
Hierve mi cuerpo en el horno candente,
Escucha mi alma astillarse una y otra vez.
En lo profundo y sombrío de mi único y verdadero infierno,
Puedo observar los ojos del recuerdo opacarse,
El fantasma de tu pálido rostro,
Escapa por el valle inerte en el que florecen tus huesos,
Devorándote un instante más.
Devorándome un instante más.