Las calles están vacías, el viento dejó de soplar. La gente en sus casas se esconde, saben que algo va a pasar. La fe ya les abandonó. Un hombre se acerca en silencio, levanta su mano en señal, un gesto que dicta sentencia, sentencia hacia la libertad. Y el pueblo se rindió, vendió su alma y confesó. La gente llora sin saber por dónde sale el sol Y nuestro pueblo está otra vez sometido al dolor Y otra vez la Inquisición nos roba la razón La imposición de su moral nos deja sin libertad. Llegado el Tiempo de Gracia los culpables se confiesan expían su condena y la muerte les acecha Cruces en sus ropas reinan como penitencias Solo es el origen de una fuerte crueldad Los reyes en su trono no se quieren enterar que su gobierno va contra mi forma de pensar. La fe se lleva dentro y nadie debe cambiar por otros pensamientos que ansian de la libertad. La gente llora sin saber por dónde sale el sol Y nuestro pueblo está otra vez sometido al dolor Y otra vez la Inquisición nos roba la razón La imposición de su moral nos deja sin libertad. Cegado en sed ya no vuela, ya no grita ni envenena mordaz en su aspereza, brota dentro de su ausencia La sangre de los muertos nacerá en su conciencia, sufren de agonía, romperán con su desdicha. Los reyes incesantes cambian lágrimas por lastres, sucumben en silencio no verán el firmamento. Plagados de impotencia con sus sacas a expensas, lloran soledades nadie los perdonará. La gente llora sin saber por dónde sale el sol Y nuestro pueblo está otra vez sometido al dolor Y otra vez la Inquisición nos roba la razón La imposición de su moral nos deja sin libertad. Y una fuerte represión, se cernió una población Nadie debe imponer lo que nadie quiere ser La gente llora sin saber por dónde sale el sol Y nuestro pueblo está otra vez sometido al dolor Y otra vez la Inquisición nos roba la razón La imposición de su moral nos deja sin libertad. (x2)