Ya conocimos todas las excusas que nos provocaron la inseguridad, siempre nos perseguimos sintiendonos observados por ojos extraños que nos condenaron en este infierno y nunca hicieron nada para acabar de una vez con nuestros sufrimientos, sino que gozaron nuestro dolor. Las banderas del corazon, esas que se enarbolan con todas nuestras creencias, con todas nuestras fuerzas, que estan intactas flameando en lo mas alto de nuestro ideales y nos invitan a luchar sin descanso por lo que creemos, haciendonos fuertes y disfrutando la gloria de sentirnos tirunfadores.