La última grieta no fue una idea,
no fue un delirio, no fue visión.
Fue el resultado de una vide hueca
y ver pudrirse mi noción.
Si el tiempo no marcha en línea recta,
si nada muere al terminar,
si el ayer sigue respirando
y el mañana aprende a empujar.
No hubo muerte, no hubo final,
solo la ruina de un relato mortal.
El tiempo no vino a destruir:
me hice eterno, simultáneo en mí.
No hubo muerte, no hubo final,
solo la ruina de un relato mortal.
El tiempo no vino a destruir:
me hice eterno, simultáneo en mí.
Hay versiones mías en ruinas viejas,
rezando a dioses que no conocí.
Otras arrastran decisiones muertas
que jamás tomé… y aun arden en mí.
Cada sendero dejó su eco,
cada fracaso fundó otra voz.
Soy la suma de lo inconcluso,
una legión sin redención.
No hubo muerte, no hubo final,
solo la ruina de un relato mortal.
El tiempo no vino a destruir:
me hice eterno, simultáneo en mí.
Ya no soy uno, no lo soy mas
Soy una plaga, sin final