A veces el hombre es tan retorcido en sus creencias, que necesita que Dios o sus enviados lo salven. A veces tambien cree en extraterrestres que vendran para auxiliarlo, a veces vuela tanto en sus fantasias que no se da cuenta que sus pies no estan apoyado en la tierra. A veces una bendicion los fortalece tanto que los empuja a ser valientes y contundentes a la hora de defender sus valores. Ese fuego que alimenta su alma, el resplandor que ilumina su cara, le permite traspasar el muro de la muerte habitando la Ciudad sin Nombre. ]