Ruidos habitando en las mentes que no existen Gentes arropadas al calor de una historia Desolación fluyendo en cada esquina Mi mente aún obviando el golpe Veo, oigo Creo, sueño Denso camino de voces que aparecen Bosque perdido donde no hay ilusión Llora el silencio gritándose a si mismo Sucia venganza que arropa el fin Veo, oigo Creo, sueño Veo círculos en lejanos parajes de mi mente Oigo susurros que hacen de mi un extraño Creo tener la idea de que más allá no hay vida Sueño con lejanos días en los que no oigamos voces Veo, oigo Creo, sueño Veo, oigo Caigo y duermo...