Sigues contando dinero mientras el pueblo que explotas se ahoga en el hambre. Viejos decrepitos acuerdan nuestro encadenamiento con una reforma fascista sin consenso popular. ¿Este es su primer mundo? De villas miserias. ¿Este es su primer mundo? De hambre y oligarquía. ¡Despierta! ...o acaso no te molesta el dedo en el orto? La libertad del pueblo no se negocia. A pesar de su poder, en nosotros esta la decisión.