Apenas dejan ver sus profundos ojos Desesperados desechos y tristes Sus labios que son patetica mueca de odio Resignacion y orgullo, no poseen piel alguna Expuestos sus miembros irritados Palpitantes organos y desnudos miembros Vienen, busca, hurgan daemontre Sangre, sangre, sangre daemontre Llegan luego del extraño rito Retornan de la nada que rodea al aspero y singular Hemisferio de aquel alejado borde de la creacion Vienen a sustentar y afirmar su enloquecido ego Todos somo uno, uno somos todos Pensar al mismo instante, ser casi perfecto De no ser por la inquebrantable adefagía Legiones de criaturas dolicocéfalas Alimentadas de dio y de dios se alimenta, daemontre Angeles, una extraña estirpe de contemplativos seres Agenesicos, equivocos y enigmaticos, Intrusos de cualquier lugar, mas no aquí tienen mi complacencia Pues descomponen los remanentes del universo Llegan y hurgan en los destrozados cuerpos De las victimas de mi purificacion, buscan aun sombras y desechos De culpa y remordimiento equilibrando el delicado balance Al tomar a su ministerio los escrupulos y la exactitud del pecado Buscan afanosamente en el interior en la base del craneo En sus negras entrañas rasgan y arrancan Devorando todo tejido enfermo infecto y contaminado Por haber sido mansion y refugio de tentancion consumida Cuando yo vine ellos extrajeron tambien la ruina de mi carne