Te abrí la puerta,te dejé entrar, te convidé como hermano de mi vino y de mi pan. Sin esperar nunca nada de vos y sin imaginar que nunca nada de vos podría esperar. Con esa cara de piedra tenés la facilidad de sonreir por delante y apuñalar por detrás. Te digo algo man, conmigo te equivocás. Si de mi necesitabas, yo iba a estar. Quién es el gil acá? Soy yo que siempre vuelve a confiar? O son aquellos que alegan astucia al aprovechar cualquier oportunidad para ver si te pueden sacar algo más? Te digo algo man, conmigo te equivocás. Si de mi necesitabas, yo iba a estar. Y te digo algo más, aunque nada me importás, si de mi necesitás, seguramente voy a estar igual. Esas son las cartas que yo siempre voy a jugar. Y te vas a cocinar en la salsa que vos mismo preparás. Seguí tranquilo porque sos mierda y yo no te voy a pisar.