Aguas brillantes
Que acaricia la luna
Caracolas ardientes
De canibal enjambres
No hay quien extienda la mano a tí
Si el cuerpo está en llamas el alma canta
Busca las perlas busca las perlas en el excremento ardiente del ser
Vive su vida sin importar ver el amanecer
El mundo da vueltas sobre mi gran puñal
Miro a los muertos se detiene el reloj de la vida
Y a cada instante el temblor de la nausea me hace vomitar
Esa vida marchita que llevaba en mi pecho con fragilidad
Ya no hay vueltas que darle
La carta ya está escrita no hay marcha atrás
Todo el vino del diablo
Que sacia mis deseos de inmortalidad
Un camino en el campo, una vía grotesca de tranquilidad
Y me envuelvo en mi manto de solitario fantasma