Era una visión perfecta,
su estampa quedó grabada
con fuego en mi cabeza.
su esencia en mi existencia.
Su pelo era tan negro
que la noche le envidiaba.
Su voz, su mirada triste,
eran como garbeo entre dalias.
Pero me iré…
Hay que partir...
Me iré lejos pero volveré,
No llores más, volveré
por tí.
Pero el destino dispuso.
que cayera en batalla.
¿Qué será de mi familia?
lloro por mi xhunca amada.
Se expande en el universo
nuestra triste despedida.
Su mirada suplicante
el miedo a perderlo todo y así pasó.
Terminó. No más.
Su llanto hiela la sangre.
Su tristeza es infinita.
Mi palabra fue empeñada
y un día nos reuniremos.
“Espérame el día de muertos
allá en el camposanto.
Allí cenaremos juntos
y conoceré a mi renuevo.
No llores más.
O no podré descansar.
Llegará la noche eterna
y volveré. Vendré por tí.
No llores más, esta vez
nunca me iré.