Ya, hace ya tanto tiempo, el fuego se apagó.
La noche siempre me aterró,
¡La ironía! Aquí estoy; en mi lecho eterno.
Voy a salir, no puedo más.
¡La oscuridad me aterra!
¡No! No me cubran con tierra.
¡Oh no! ¡Qué solo estoy!
¡Me engulle el frío y el terror!
Yo. Yo siempre voy a huir del frío eterno, sí.
No importa cuántas veces me vuelvas a enterrar.
Escaparé. Contigo iré.
No sabes lo que es…
¡Lloro y nadie escucha!
¡Ven! ¡Prende las antorchas!
Así, descansaré. Y sí; también lo harás.