A través de eriales tierras Arremete la solana infernal. En lontananza monumentos rusientes, Frente a mí, una pira sacrificial Vesania destila de sus ojos Impregnando las llamas en sus pies. Las astillas crepitan a lo lejos Las cenizas brotan de su piel. El plenilunio asciende omnisciente La marcha caníbal, grotesca se muestra Con ira imponente avanza Y todo resguardo destruye. Tú, deidad ubicua, deidad ausente Abandonas una vez más a su suerte. Los restos yacen sobre un osario de brazas Y ella, perenne, inmortal, enhiesta se alza