Surgen de sueños abismales Los ecos de aberraciones estridentes De ruinas de laberintos mentales Provienen las señales existentes El llamado del Caos Reptante Quien deambula ciego en espiral Serpentea a través de los eones Precede al inicio, excede al final Evocando la Infinidad de siluetas amorfas Que danzan bajo la mirada del cenit Evanescentes se tornan Hacia el umbral de la perpetuidad Descendiendo los peldaños de mármol Bajo la cadencia del décimo tañido En la columna del fuego fatuo Arden eternos los que han perecido Beso ofidio de fases inmundas En tú veneno pierdo mi sanidad Alguna vez reflejada tú cordura En las escamas opacas de tú frialdad Viajero profano, errante maldito A los Dioses Otros quieres alcanzar En el palpitante vacío infinito Nacen y mueren, quien los han de escuchar Randolph Carter La ciudad del sol poniente Se derrumba Bajo la oscuridad de tu mente