El terso serpenteo de sedosa obsidiana Nívea tez de perfecta beldad Labios burieles de escarlata lozanía Indemne figura de hierática sumisión La tenue figura Bajo el umbral del destino Plétora de lágrimas Frente al epitafio sucinto Ahoga la antigua devoción etérea En su corazón reinaba antes que el Pecado la consumiera Vestigios de una efímera vida de gloria En el alma de los hombres al recordar La palidez del diáfano celaje Volviéndose un penumbroso mar sin cinzolín Asediada por sus recuerdos Atormentada por sus miedos Herida por sus pesares Maldita por sus anhelos Ahoga la antigua devoción etérea Abraza la llama extinta, oh Lucifer Carmilla, amalgama del mal Carmilla, pecado terrenal Carmilla, trágico final Escucha los céfiros su grito acarrear Hacia el abismo insondante superficial Donde la muerte y gloria Eran lujuría, sangre y placer Ahoga la antigua devoción etérea En su corazón reinaba antes que el Pecado la consumiera Ahora yace en un funesto camastro Allá en el horizonte, donde el ocaso Carmilla, cubierta con fúnebres cendantes Espera la vida, espera un descanso Ahoga la antigua devoción etérea Abraza la llama extinta, oh Lucifer Carmilla, amalgama del mal Carmilla, pecado terrenal Carmilla, trágico final