De pie bajo el velo de luces somnolientas imágenes fugaces y visiones me atormentan, recuerdos ponzoñosos estremecen mis sentidos, mis demonios se alimentan con ángeles caídos. Devorado eternamente y condenado a sanar, agasajo de dolor que jamás ha de parar. Estrecho las manos decoradas con espinas en un pacto traicionero, sepultando la vida. Envenenado estoy, por palabras infectadas. Envenenado estoy, sepultado y aferrado a ti... Cargando las cadenas que amordazan la razón, al pie de la locura y la desolación. Lentamente se aproxima el silencio tormentoso, me acerco más y más, no existe marcha atrás. Envenenado estoy, por palabras infectadas. Envenenado estoy, sepultado y aferrado a ti...