Gotas de sangre tiñen la nieve
Perros de guerra muerden la carne
Cofradía nocturna consagra la caza
Furor alzado atraviesa la llama
Dagas lunares bautizan al iniciado
Y a la orden del astro es afiliado
Veratro y estramonio
Belladona y acónito
El pulso se agita, el ojo se dilata
Brota la garra y nace el colmillo
Sentir el frio, afilar el reflejo
Escuchar el latir de la presa lejana
Menester del corzo es prevenirse
Pues de ágil montero él es trofeo
De un salto agresivo le prende veloz
E hincando los dientes su cuello desgarra
Al salir el astado, de su lúgubre túmulo
Hasta la bestia mas fiera ante él se arodilla
Amo del plenilunio, señor de la noche
Mentor de brujos, domador de lamias
Huargos sedientos a su sombra le aúllan
Y como altos vapores en el éter se funde.