Nunca fue mi don el autocontrol Y la destrucción convivía conmigo. Esquivé las balas para cambiar la realidad y más me aferro al castigo... Esclavo en mi propia prision, Los días son como una soga al cuello... Me molesta hasta la luz del sol, La imaginación es mi peor enemigo. Ya está bajo control Ya no hay vértigo No me asusta este abismo Cicatrizo y dejo de sangrar Hoy vuelvo a mutar Reventandome a mi mismo Busco fallos en la perfección, mi motivación nació del conformismo. Me flagela la desilusión con su látigo , Llámalo Masoquismo... Vivo como si me fuese a morir, Y me araño el alma con un clavo ardiendo. Se me ha roto la paz interior, es de plástico... Y la arrojé por el filo... Sufre, pierde, sangra, crece... Todo cambia, todo muere.