Sangre y gritos a mi alrededor. Exigen la lucha entre los dos. El Sol brilla sin contemplación. Ya no hay tiempo, ésta es mi prisión. Comienza la lucha entre los dos, esa bestia corre sin control. Quiero ver un nuevo amanecer, tengo que permanecer en pie. Me juego la vida, no puedo perder, aun con las heridas, no desistiré. Siento cómo el miedo nubla mis sentidos, tengo que sobrevivir. Aterrado miro a mi rival. Me desgarra el aire al respirar. No sé cuánto más podré aguantar... sólo un fallo puede ser mortal. Nuestras armas rugen de dolor, incansables muestran el valor. Mi cuerpo empieza a flaquear. Vida o muerte. No hay otro final. Las puertas del cielo Suenan tambores de guerra, destruyen mi tranquilidad. Encerrado y sin salida, con miedo a que llegue el final. Vuelan halcones de hierro, desgarran con ira la paz, transforman el aire en fuego, el cielo se empieza a apagar. Las puertas del cielo se cierran y asfixian toda señal de esperanza y de ilusión. Hay sangre en las calles sembrando el odio, una ciudad destruida sin razón. Mi pueblo marcado de heridas se hunde en la oscuridad. Ya no hay señales de vida, la muerte me quiere besar.