Tiempo atrás, sin razón un inocente fue condenado. Se culpó y se encerró sin un motivo a un hombre honrado. Nadie escuchó su confesión y la Justicia falló. Enterrar su moral, el nombre y su personalidad. En prisión no existirá, ahora su nombre es ciento ocho. Él ya no tiene identidad y le robaron su libertad. Perdido en el olvido esclavo de un error, marcado por tres cifras que esconden su dolor. No tiene ser ni vida, no encuentra salvación, tan solo un preso en la oscuridad. Castigar sin piedad, pagar con sangre no bastará. Maltratar y humillar violando sus derechos humanos. Agonizando de dolor, llorando solo en un rincón