Oscuridad, llanto y crujir de dientes. Horno de fuego eterno e inextinguible. Abismo y tormento eterno. Sin descanso de día ni de noche. Separación de Dios y su gloria. Diferentes grados de castigo. Un estado eterno final sin segunda oportunidad. Para Satanás, la bestia, el falso profeta y los ángeles caídos. Y también para los seres humanos que blasfemaron contra Dios.