Háblame del tiempo cuando... Hayas palpado la brisa del amor, bajo los suaves elixires de la tenampa de verdes penetrantes y frescas, de amarillas heladas y espumosas, de concreto sólido y cálido polvo. Háblame del tiempo cuando... Hayas sentido el mirar de aquellos ojos que te observan titilando tiernamente, y que encienden mil y tantos sentires, provocando bailar los labios, con el deseo de romper el miedo. Háblame del tiempo cuando... Hayas invocado el anochecer en el ensimismamiento matutino, con la libidinosa y blanca hermosura, que te da de comer en su regazo mientras ella se acurruca en palabras. Háblame del tiempo cuando... Hayas sensibilizado el sonido, tanto, que el timbre del viento mueva todas y cada una de tus lágrimas, que alguna vez dedicaste al recuerdo que te dejó aquel ser que adolesce. Háblame del tiempo cuando... Hayas vaciado el dolor y odio de lo que fue y de lo que es, y que a pesar de la incertidumbre, te encuentres con la complejidad que te espera en la existencialidad.