iento y disfruto el fin, lo veo muy cerca, es una luz cegadora, cual sinfonía de Beethoven hasta el último estribillo. Es un cosquilleo en la sangre, los violines se agudizan, el pianista desenvuelve su pasión. veo a las personas levantarse mientras dicen estar dormidas... Es la ley de la muerte interna, renunciar a las heridas. me sostengo de las cuerdas y revientan rotundamente, hasta nunca, cruel vida. Siniestro… Siniestro es el fin.