Amo este mundo que agita, que te mata, te aviva y te vuelve a matar. Otra vez en la vida el corazón me guía y no puedo fallar. Todo lo que digita esta amarga ironía que hoy es mi realidad, Me acaricia la brisa y el rocío me invita a un nuevo despertar. Prefiero morir que perderme la vida sin entender muy bien lo que hago aquí Lo que no te mata, tampoco se olvida Y sin haber muerto, siento que renací, prefiero morir que perderme la vida... Cada tanto hay un día, de gris melancolía, que me pone a pensar y no se lo que haría sin tener esos días de fatal claridad. Cada duda me anima, se que sigo con vida, ¿que más puedo esperar? Cada día es un rumbo, sólo alzo los puños y me entrego al andar. Tengo un Dios que no me escucha y uno que no me entiende, Hay otro al que no le importo, distante e indiferente.