Despreciado, soy hombre sin valor, Perdido,
condición humana inferior.
Pecado, miedo, advertencia, no estoy preparado,
Condenado, es mi sentencia la Muerte.
Mi Carne débil sucumbe, los sentidos son
fácilmente engañados.
Ciegamente inducido por los placeres,
me doblego a mis deseos
Soy dominado, soy arrastrado, late en mí,
el palpable pecado.
Imágenes del bien y del mal se me revelan,
susurrantes unas me advierten, otras me
envuelven,
Mientras confieso, mi miedo se ahoga.
Tú que eres mi Juez, acaba mis tormentos.
déjame tocar su presencia con los dedos,
déjame llegar a la nada.
Quiero creer que no existe la vida después
de la muerte, no renazco y no limpio mi alma.